Mayo no fue un mes fácil. y Junio... más o menos.
El invierno se nos vino encima como una topadora. El albañil del pueblo, alias El Ciclón, por el club de sus amores. estaba hasta las manos de laburo, tuvimos que instalar nosotros la salamandra nueva, buco en la pared, techo y chapa. todo completo.
Lo que es no saber un día de un frío tremendo terminamos teniendo un pequeño incendio nocturno. que destrozo nuestros nervios quitandonos el sueño, y metiendonos miedo al uso de la salamandra.
Hubo que iniciar la poda, lo que fue un desafio tremendo, y nos insumio todo nuestro tiempo, aquí, la quinta tiene años de no poda, lo que significa pila de arboles que no sabian ya para donde crecer, un gran desorden de ramas tratado de ponerle una bonita forma.
Las primeras heladas fueros de temer, terminaron con la vida de todas mis plantas, y cuando digo todas, no exagero, nada quedo en el parque. hasta el cesped esta de color amarillo seco.
Ika en su paso seguro, seguida por Mia
Lo que entre poda y helada, quedo un paisaje más frio aún y poco acogedor.Sufrimos algunos golpes de las caídas de arboles añejos y empezamos con los primeros dolores en el cuerpo.
Estando de ventas en Rosario, unos pillos, se hicieron de mi nuevo teléfono móvil con cámara, mi suerte de placer entre el día intenso y corto del invierno.
Sin contar el pequeño ataque de broncoespasmo en nuestros días de FesPal en Chabas, que me llevo al maravilloso mundo de los puf o paf, pequeño aparato que usan los que sufren asma y que te abre el pecho como la nada.
Cuando ya el més pasa, y el cuerpo no te responde, uno tiene
que afrontar el día de otra manera y eso hicimos! volvimos arduos a nuestros recorridos. Con el bastón en mano y la lumbar a los gritos, salimos al ruedo, los viejos y los nuevos. En un día ventoso de invierno, sin más, salimos de paseo, a pie por las calles que nos rodean. Las fotos que nos acompañan son de ese día.
A un duro día de invierno en el campo, requiere de iniciarlo con un sonrisa, sin dudas
y Junio... más o menos.
Sería una mentira si digo que nos tomo de sorpresa, el paro del campo a
Eso sí fue un logro, maravilloso.
Luego de tanto trabajo, bien nos merecemos una siesta. La siesta es corta, porque el día es corto y hay muchas cosas por hacer . Pero vale la pena.
Gracias Martín por regalarme otro teléfono. No me lo meresco. Gracias Martín por existir en mi vida, sin vos no podria pasar este invierno.